Sabemos los límites del dolor que es capaz de aguantar un cuerpo, pero nunca imaginamos que esa herida superaría a todos y que ese dolor tiene nombre y apellido, pero pronto descubres que ese dolor es como un animal salvaje o lo amaestras o te acaba devorando y la decisión se convierte en una pelota de pin pon y así pasa el tiempo y te das cuenta que un hombre puede nacer dos veces, gracias al amor y al poder de las segundas oportunidades, esas que nos dejan enmendar nuestros errores para hacer las cosas un poco mejor, aprendemos a mirar al futuro sin que duela el pasado y encontramos maneras de cerrar heridas que antes parecían eternas y para hacerlo debemos abrir caminos que antes ni imaginábamos, para encontrar el alivio y poco a poco ir soltando nuestro pasado, nos desprendemos de todo lo que éramos y pensamos en todo lo que podemos llegar a ser y decidimos abrazar con todas las fuerzas está nueva vida hasta que por fin sintamos aquello que queremos y por lo que llev...
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